La primera edición
argentina del festival Planeta Terra realizada en el predio de Tecnópolis, tuvo
entre sus grandes atracciones la presentación de bandas emergentes locales que
empiezan a sonar fuerte en la escena, muchas veces opacado por la gran cantidad
de visitas internacionales que ahogan un poco ese grito del nuevo rock
nacional. Sin embargo, Él Mató a un Policía Motorizado siempre sorprende en los
diferentes eventos en los que se da cita y, en esta oportunidad, se apropiaron
sin arrogancias y con mucha altura de una nueva parada que compartieron con
artistas internacionales.
La apertura de Baltasar
Comotto pasó algo desapercibida por el horario y el breve tiempo se convirtió
en el principal verdugo en este festival, organizado un día jueves y
concentrando todo un line up en un solo escenario, cuando en un principio
estaba pautado en dos. El guitarrista de Los Fundamentalistas del Aire
Acondicionado, colectivo que sostiene musicalmente al Indio Solari, desplegó su
destreza para presentar canciones de su último disco Blindado (2011) que contó con la participación de grandes músicos
como el propio Solari, Ricardo Mollo y Spinetta.
Tras el paso de los
británicos de Palma Violets, llegó el turno de UN quienes se dedicaron a
direccionar la tendencia del festival hacia un sonido synth pop, territorio que
conocen perfectamente desde la etapa en la que Miguel Castro y Leonardo Santos
experimentaron en Victoria Mil. UN abordó temas de su primer trabajo “Las
cuerdas de mi sombrero” del cual se están despidiendo, debido a que actualmente
se encuentran trabajando en el estudio bajo la producción de Daniel Melero.
Es un secreto a viva voz
que Él Mató a un Policía Motorizado se consolida como una de las mejores bandas
emergentes en estos últimos años desde un espacio prometedor y místico como el
circuito platense. Con algunos discos en formato EP, la banda se presentó en
diferentes países, en los cuales dijo presente en diferentes festivales en
ambos hemisferios.
Así como tuvo su
participación en la edición brasileña, los platenses tuvieron su momento de
regocijo musical en el Planeta Terra Argentina, donde entabló una relación
pseudomística con sus seguidores que se multiplican a la par de la necesidad de
un sonido fresco y diferente.
Algo escéptico de la canción pop, Él mató no generará una situación estable desde lo emocional con su público, sino que tiene la arbitrariedad de hacer y deshacer tormentas con ráfagas rabiosas desde la guitarra de Niño Elefante y la voz de Santiago Motorizado, quien, a lo lejos, parece ir confundiéndose en este caos. Un estado desesperanzador desde imágenes que se proyectaban para ilustrar una desolación, muestras de poder armamentístico y detonaciones, quizás un panorama que debemos aceptar. Por ello, los platenses proponen su música y sus soluciones a la existencia en Más o Menos Bien, sin duda un alivio desde lo auditivo ante el shock del impacto visual, con un mensaje que puede salvar temporalmente nuestra existencia al asegurarnos: “Formemos una banda de rock and roll, guitarras guardadas en el placard. Ahora somos nuevos creadores de rock and roll: tranquilos va a estar más o menos bien”.
Algo escéptico de la canción pop, Él mató no generará una situación estable desde lo emocional con su público, sino que tiene la arbitrariedad de hacer y deshacer tormentas con ráfagas rabiosas desde la guitarra de Niño Elefante y la voz de Santiago Motorizado, quien, a lo lejos, parece ir confundiéndose en este caos. Un estado desesperanzador desde imágenes que se proyectaban para ilustrar una desolación, muestras de poder armamentístico y detonaciones, quizás un panorama que debemos aceptar. Por ello, los platenses proponen su música y sus soluciones a la existencia en Más o Menos Bien, sin duda un alivio desde lo auditivo ante el shock del impacto visual, con un mensaje que puede salvar temporalmente nuestra existencia al asegurarnos: “Formemos una banda de rock and roll, guitarras guardadas en el placard. Ahora somos nuevos creadores de rock and roll: tranquilos va a estar más o menos bien”.
Pero eso no es todo, ya
que el recambio generacional de la música nacional trae propuestas novedosas en
indagar otros sonidos para dejar ese espíritu sellado en: “Nuevos discos,
nuevas drogas”, porque este quinteto es el principio genuino que hace frente al
estancamiento de este rock nacional que, a veces, recurre a un respirador.
Dispersos en todo el predio, se observaban cuerpos que se dejaban someter a la
furia de las guitarras de Él mató para suspenderse en los diversos paisajes,
como los de “Yoni B”, algo lúgubres pero
definitivamente placenteros al oído.
Por ello, es que esta banda
indie supo brindar fuerza entre las presencias nacionales que se dieron cita en
el Planeta Terra. Algo confusa fue la aparición posterior de los muchachos de
Onda Vaga: una propuesta totalmente diferente y que, si bien sostienen un
tratamiento prolijo y profesional de ritmos latinoamericanos, no encontró eco
en el público local que se disputaba entre los adolescentes de Lana Del Rey y
los fanáticos de Travis y Beck.
Un detalle que pasó
desapercibido es que escondido entre el público se pudo visualizar a David
Fricke, legendario periodista de la revista Rolling Stone de Estados Unidos. Al
parecer, se enteró que los Palma Violets habían tocado más temprano y huyó
cuando le dijeron que luego seguía Lana Del Rey.