16 de noviembre de 2013

Planeta Terra Argentina: Cierre con Beck y Lana Del Rey

Sin ninguna duda, Travis dejó una sensación fantástica luego de su breve presentación para dar inicio a los últimos shows de la noche del Planeta Terra Argentina con un line up algo controvertido, no solo por la versatilidad de artistas, sino por la disposición de su orden. Si bien, Lana Del Rey fue la artista con mayor convocatoria en el evento, Beck revolucionó los oídos al hacer un repaso por su carrera en la que ha experimentado con diferentes estilos y sonidos, lo cual fue un lujo volver a vivir luego de aquella visita en el 2001 en el extinto Hot Festival.

Dentro de los asistentes al festival, pudo diferenciarse un sector de jóvenes identificados no solo por su rango etario (no superaba los 20 años), sino por la utilización de una vincha floreada y algunos carteles en la mano que hacían referencia a Lana Del Rey. La ansiedad se exacerbaba y encontraba cierto alivio cuando cada una de las performances previas finalizaban para nuevamente entonar el grito de “Lana Del Rey, Lana Del Rey”, así hasta el infinito. Y es que, en este sentido, fue explosiva la euforia cuando la cantante estadounidense pisó el escenario caminando con mucha suavidad y luciendo un delicado vestido corto. Las adolescentes gritaban, pataleaban el suelo y se deshacían en lágrimas con cada entonación de las canciones que corresponden a su primer disco oficial Born to Die (2012).
Un rejunte de estereotipos e imágenes sugestivas se disparan desde el escenario detrás de una joven bella y con una voz muy agradable, quien no permitió soltarle la mirada en cada uno de sus movimientos. Lana puede coquetear con sus músicos, acariciar sus torsos o recostar su figura, pero siempre de una manera delicada y sensible que transporta a sus fanáticos a un estado de histeria colectiva. Desde el sector de campo, fue una gran hazaña poder dilucidar la voz de la artista porque los coros exacerbados del público fueron realmente ensordecedores.
Una marea adolescente en estado de shock se descomponía en lágrimas y se lamentó por el poco tiempo que la estadounidense estuvo en el escenario, ya que en otros festivales su performance fue más prolongada; detalle que Lana Del Rey se encargó de aclarar y que fue un sutil dardo a la organización del Planeta Terra. De esta forma, su público huyó en masa cuando el show concluyó, lo cual dejó un puñado de asistentes distribuidos en los dos sectores a la espera del gran cierre con Beck Hansen. Pudo ser un gran papelón si no fuese que abrieron las puertas del campo para permitir al público acceder a la zona del VIP que quedó colmada.
Sin embargo, poco importaban la fallas porque cerca de las 24 apareció un joven de sombrero con su guitarra en compañía de su banda de desfachatados, entre ellos, el carismático bajista Justin Meldal-Johnsen, para empezar sin anestesia con Devil’s Haircut, y continuar con una seguidilla de grandes temas de su consagrado Odelay (1996). Por ello, el californiano incitó al descontrol con su delirante Novacane y encantó con su psycho-country Loser para entonar junto a todo Tecnópolis ese himno al pesimismo: “Soy un perdedor, i’m a loser baby so why don’t you kill me?”.
Beck se encargó abordar casi toda su carrera y resultó curioso encontrar ciertos temas en el setlist que parecían algo disparatados: piezas perdidas como Hotwax, Sissineck, Debra o Get a Real Paid. Incluso, con el arengue del público, el estadounidense se animó a entonar y bailar Billie Jean, de Michael Jackson. No fue el único cover de la noche que se deslizó entre alguno de sus temas, ya que junto a Modern Guilt entonó Tainted Love de Gloria Jones.
Otro de los discos más revisitados por Beck fue su anteúltimo trabajo Güero (2005) del cual se desprendieron grandes canciones como E-pro, Qué Onda Güero, Girl y Black Tambourine. Sin embargo, la perla más esperada de la noche sonó en su cierre para delirar con la lírica y melódica Where It's At?, canción realmente define el sonido y estilo del californiano.
En líneas generales, Beck tuvo un valor agregado en su show al recorrer piezas exóticas de su discografía, pero pudieron detectarse algunas desprolijidades que, si bien puede ser una característica del músico, resultaron como un excesivo abuso de ese recurso. La noche del Planeta Terra regaló un show íntimo por dos factores: el horario en el que se cerró el festival (alrededor de la 1.30) y las hordas adolescentes que vaciaron prácticamente el predio luego de la performance de la cantante neoyorquina.

Nota publicada en ULTRABRIT # 6