19 de abril de 2013

The Cure en Argentina: cuando lo sombrío cala en los huesos


Uno de los mayores exponentes de la new wave volvió a tocar en Buenos Aires tras 26 años de ausencia dejando un vacío infinito y un recuerdo sesgado desde aquellos episodios violentos allá en Ferro por 1987. Sin embargo, luego de aclarar que las causas fueron por infortunio en las negociaciones, la banda liderada por Robert Smith hizo un regreso triunfal con una excelente performance de tres horas y media que abarcó la mayoría de sus repertorio de una trayectoria de más de 30 años.

Más allá de pensar que sería uno de los eventos más importante en materia rockera, cierta sobriedad en el ingreso hizo pensar que el estadio de River Plate  había quedado bastante grande a estos músicos emergentes de aquella new wave de tinte pospunk de finales de los setenta. Claro, fue un error de cálculo grueso de mi parte porque este todo que conformó el evento fue ratificado por cada una de las partes que lo convirtió en una gran celebración, una vuelta y una herida sanada en los miles de seguidores que apostaron por un regreso vibrante.

También bastante sombrío, sin decir oscuro, porque la calma de un público que se enmarcó en la franja de los veintipico hasta los cuarenta y pico, se mantuvo bastante neutra de cualquier pulso emocional que incitara al frenesí que suele observarse en otros conciertos masivos de grandes figuras. Pero The Cure tiene una propuesta diferente que supo sumergir al espectador a espacios algo lúgubres, de desolación, perfectamente coordinada por cada intervención de los miembros de la banda que, cual guión de Tim Burton, supo erizar cada parte del cuerpo en el repaso que hicieron de su amplia discografía. Por ello, los ingleses golpearon sin piedad en los primeros tres temas con “Plainsong”, “Pictures of you” y “Lullaby” de Disintegration (1989) para comenzar el periplo ríspido de combinar ciertas atmósferas intensas con los hits que marcaron sin dudas el andamiaje de la música de la década del ochenta. 
“In between days” y “Friday I’m in love”, temas que uno ha bailado más de una vez e invitó a los cuarenta mil espectadores a bailar y tomar cierto impulso nostálgico para luego cambiar de estado anímico y decaer, en un buen sentido, en las profundidades de temas como “Fascination Street”, “One hundred years”, “Lovesong”, entre otros. Sin mediar una palabra y con una pausa de escasos segundos entre tema y tema, The Cure amordazó a su gente por dos horas para dejarla en un escaso tiempo de reposo y retomar ese hechizo durante los bises.
La vuelta fue breve con un público deslumbrado por la variedad de matices que la banda de Robert Smith estaba desplegando en este espacio suspendido en el tiempo y que parecía confundir acerca de su final. Por ello, esos instantes se subyugaron a abordar temas ásperos como “The Kiss”, “If only tonight we could sleep” y “Fight”. Y Robert volvió a advertir: “nos vemos de vuelta en segundos”.
En la breve pausa, los murmullos salieron a luz para diluirse en  esos diálogos de las personas que contaban anécdotas de qué tema esperaban que toquen en el día de hoy o el siempre vigente recuerdo de aquella noche tormentosa en el estadio de Ferro donde murieron un perro policía y un hombre de un puesto de comidas. Panorama bastante distante al de hoy cuando también cabe señalar que la new wave no tiene esa emergencia musical y social de aquel entonces.

Y el final se acercó, para seguir ganando convencimiento en materia de calidad y despliegue con un sonido que no fue de lo mejor y que muchas veces parecía mezquinar algunas atmósferas que caracterizaron a este tipo de bandas que fueron etiquetadas bajo la categoría de pospunk. Movimiento de finales de los setenta que tuvo su epicentro en Inglaterra y tuvo además otros representantes importantes como Siouxsie and The Banshees y Joy Division, entre otros.
En el ocaso de la noche, durante la última media hora The Cure continuó acertando en encontrar aquellas piezas perdidas de la trayectoria de estos ingleses como: “The Lovecats” o “Close to me” y final intenso y memorioso con el clásico “Boys don’t cry”, “10.15 Saturday Night” y finalizó con una versión fuerte y salvaje de “Killing an arab”.

  
Plainsong 
Pictures of You 
Lullaby 
High 
The End of the World 
Lovesong 
Push 
In Between Days 
Just Like Heaven 
From the Edge of the Deep Green Sea 
Sleep When I'm Dead 
Play for Today 
A Forest 
Primary 
Bananafishbones 
Charlotte Sometimes 
The Walk 
Mint Car 
Friday I'm in Love 
Doing the Unstuck 
Trust 
Want 
Fascination Street 
The Hungry Ghost 
Wrong Number 
One Hundred Years
Disintegration


Bis 1:
The Kiss 
If Only Tonight We Could Sleep 
Fight


Bis 2:
Dressing Up 
The Lovecats 
The Caterpillar
Close to Me 
Hot Hot Hot!!!
Let's Go to Bed 
Why Can't I Be You? 
Boys Don't Cry 
10:15 Saturday Night 
Killing an Arab

Fotografías: Clara B Fotografía