Uno de los mayores exponentes de la new wave volvió a tocar
en Buenos Aires tras 26 años de ausencia dejando un vacío infinito y un
recuerdo sesgado desde aquellos episodios violentos allá en Ferro por 1987. Sin
embargo, luego de aclarar que las causas fueron por infortunio en las
negociaciones, la banda liderada por Robert Smith hizo un regreso triunfal con una excelente performance de tres horas y media que abarcó la mayoría de sus
repertorio de una trayectoria de más de 30 años.
Más allá de pensar que sería uno de los eventos más
importante en materia rockera, cierta sobriedad en el ingreso hizo pensar
que el estadio de River Plate había quedado bastante grande a estos músicos
emergentes de aquella new wave de tinte pospunk de finales de los setenta. Claro, fue un
error de cálculo grueso de mi parte porque este todo que conformó el evento fue
ratificado por cada una de las partes que lo convirtió en una gran celebración, una vuelta y una herida sanada en los miles de seguidores que apostaron por un
regreso vibrante.
También bastante sombrío, sin decir oscuro, porque la calma
de un público que se enmarcó en la franja de los veintipico hasta los cuarenta
y pico, se mantuvo bastante neutra de cualquier pulso emocional que incitara al
frenesí que suele observarse en otros conciertos masivos de grandes figuras.
Pero The Cure tiene una propuesta diferente que supo sumergir al espectador a
espacios algo lúgubres, de desolación, perfectamente coordinada por cada
intervención de los miembros de la banda que, cual guión de Tim Burton, supo
erizar cada parte del cuerpo en el repaso que hicieron de su amplia discografía. Por ello, los ingleses golpearon sin piedad en los primeros tres
temas con “Plainsong”, “Pictures of you” y “Lullaby” de
Disintegration (1989) para comenzar el periplo ríspido de combinar ciertas
atmósferas intensas con los hits que marcaron sin dudas el andamiaje de la
música de la década del ochenta.
“In between days” y “Friday I’m in love”, temas que uno ha
bailado más de una vez e invitó a los cuarenta mil espectadores a bailar y
tomar cierto impulso nostálgico para luego cambiar de estado anímico y decaer,
en un buen sentido, en las profundidades de temas como “Fascination Street”,
“One hundred years”, “Lovesong”, entre otros. Sin mediar una palabra y con una
pausa de escasos segundos entre tema y tema, The Cure amordazó a su gente por
dos horas para dejarla en un escaso tiempo de reposo y retomar ese hechizo durante los bises.
La vuelta fue breve con un público deslumbrado por la
variedad de matices que la banda de Robert Smith estaba desplegando en este
espacio suspendido en el tiempo y que parecía confundir acerca de su final.
Por ello, esos instantes se subyugaron a abordar temas ásperos como “The Kiss”, “If
only tonight we could sleep” y “Fight”. Y Robert volvió a advertir: “nos vemos de
vuelta en segundos”.
En la breve pausa, los murmullos salieron a luz para diluirse en esos diálogos de las
personas que contaban anécdotas de qué tema esperaban que toquen en el día de
hoy o el siempre vigente recuerdo de aquella noche tormentosa en el estadio de
Ferro donde murieron un perro policía y un hombre de un puesto de comidas. Panorama bastante distante al de hoy cuando también cabe señalar que la new wave no tiene esa emergencia musical y social de aquel entonces.
Y el final se acercó, para seguir ganando convencimiento en
materia de calidad y despliegue con un sonido que no fue de lo mejor y que
muchas veces parecía mezquinar algunas atmósferas que caracterizaron a este
tipo de bandas que fueron etiquetadas bajo la categoría de pospunk. Movimiento
de finales de los setenta que tuvo su epicentro en Inglaterra y tuvo además otros representantes importantes como Siouxsie and The
Banshees y Joy Division, entre otros.
En el ocaso de la noche, durante la última media hora The Cure continuó acertando
en encontrar aquellas piezas perdidas de la trayectoria de estos ingleses como:
“The Lovecats” o “Close to me” y final intenso y memorioso con el clásico “Boys
don’t cry”, “10.15 Saturday Night” y finalizó con una versión fuerte y salvaje
de “Killing an arab”.
Plainsong
Pictures of You
Lullaby
High
The End of the World
Lovesong
Push
In Between Days
Just Like Heaven
From the Edge of the Deep Green Sea
Sleep When I'm Dead
Play for Today
A Forest
Primary
Bananafishbones
Charlotte Sometimes
The Walk
Mint Car
Friday I'm in Love
Doing the Unstuck
Trust
Want
Fascination Street
The Hungry Ghost
Wrong Number
One Hundred Years
Disintegration
Bis 1:
The Kiss
If Only Tonight We Could Sleep
Fight
Bis 2:
Dressing Up
The Lovecats
The Caterpillar
Close to Me
Hot Hot Hot!!!
Let's Go to Bed
Why Can't I Be You?
Boys Don't Cry
10:15 Saturday Night
Killing an Arab
Fotografías: Clara B Fotografía

