La gran banda escocesa que inauguró el milenio con sus poderosos riffs devenidos en ambiente disco regaló una clase de música para
todos aquellos que planean reinventar algunas de las mejores influencias de la
música británica del punk en adelante. A más diez años de su irrupción en los circuitos industriales de la música, Franz Ferdinand demostró una vigencia imbatible al momento de envolver con groove a un público que se vino calentando con las diversas e interesantes propuestas de los islandeses de Of Monster
and Men y los estadounidenses de Major Lazer, quienes ofrecieron otros territorios a lo largo de la
tarde-noche a los pies del planetario de Buenos Aires.
Hace ya varios días de este gran evento que se enmarcó en el
ya clásico Movistar Free Music y que en una especie de jornada “semi” gratuita
se pueden apreciar otras performances de músicos que anduvieron girando por el continente, gracias
las ediciones chilena y brasileña del festival Lollapalooza. Claro, el tema no
es pensar la mezquindad de los productores locales sino la falta de
inteligencia, y sí, ambos factores combinados en grados excesivos y empalagosos que se
traducen en grandes eventos prometedores que mueren en el intento y del cual el
público es presa desde hace varios años.
Pero sin correrse de este espacio Free Music, cabe apreciar
como primer plato a un grupo de islandeses llamados Of Monsters and Men,
quienes brindaron un set breve pero conciso de tinte folk-pop y una fresca y
envidiable juventud que se sazonó en risas y audacias en sus composiciones.
Contraste si los hay del clima frío nórdico relajado en el calor del público
con una ovación conmovedora para, a modo de fade out, diluirse en la fiesta de
Major Lazer. Otro de los proyectos del
productor y DJ Diplo (Thomas Wesley Pentz) de tinte dance/reggae que
disipó la ansiedad de Franz Ferdinand y entretuvo con una rave al
palo, com mucho agite y euforia. Culonas exaltadas bailando, banderas, cotillón y un
Diplo exacerbado que caminó sobre el público sobre una burbuja fueron algunos
de los condimentos que brindaron una propuesta totalmente diferente a lo largo
de la jornada.
El frío se hacía amigo en una tarde que caía y se oscurecía
para juntarse más y agitar los cuerpos con “No you girls” y comenzar el
recorrido disco por disco de los escoceses, quienes con un sobrio escenario y
sólo con sus instrumentos levantaron en pogo a los miles que se congregaron a
su espera. El lugar no pareció ser el indicado por los olores que emanaban del
suelo dado que es un parque que está poco cuidado. Poco importo de todas formas
ya que la corriente irradiada de temas como “Dark of the matineé”, “Do you want
to”, “Walk away” o “Michael”, entre otros, funcionaron como portal para
transportarse a principio de 2000 y recordar a esta banda de Glasgow como
bisagra de lo que fue el brit pop y lo que continuó en la música británica.
Sin dudas, en su tercer visita a Buenos Aires FranzFerdinand supo apostar a la fuerza de sus hits como “Take me out”, “Ulysses” o
“The Fallen” para sugerir temas que nuevos (“Fresh Strawberries”, “The
Blackpool Illuminatti, “Right thoughts…”) que ya vienen interpretando y que se
materizalizarán en un próximo álbum. Si bien los picos de la noche se
encontraron en los hits, cabe destacar los últimos diez minutos previos a los
bises en los que la banda interpretó una versión brillante de “I Feel Love” de
Gloria Gaynor crujir los oidos continuando con “Outsiders” y un set de batería en el que interactuaron los cuatro músicos.
Tras el silencio que anuncia unas canciones más, la banda
formada por Alex Kapranos (guitarra y voz), Nick McCarthy (guitarra, teclados y
voz), Paul Thomson (batería) y Bob Hardy (bajo) irrumpió el escenario para dar
la estocada final al show y traer del pasado “Jacqueline”, canción que abre su
primer disco homónimo, para continuar la flamante “Trees & animals” y
agotar las neuronas con “This fire”. Sin dudas, uno de los mejores finales que
podían hacer jugando y tronando el estribillo con el público para eternizar los
riffs al infinito y coronar esta breve hora y media de show con sabor a
destilado escocés.
