Los amantes del Britpop se encontraron en el momento indicado para poder rememorar una de las bandas más importantes de Inglaterra de principios de los noventa; la punta de un iceberg que fue este auge de bandas que sacaron del baúl de la historia las mejores melodías y pasajes musicales de varias décadas de rock británico. En Suede no hubo un Ziggy Stadust pero sí un joven andrógino que según el documental Live Forever, le devolvió el orgullo a una nación desquebrajada de la mano de hierro de Thatcher. Por supuesto, que lo hermanos de Manchester dieron todo lo demás con la estampida de Oasis. Otra historia.
Con la propuesta de recorrer su trayectoria sin presentar
ningún disco nuevo sino todos en Buenos Aires, Suede se presentó con “Introducing
the band” para establecer un contacto pasional y eufórico por la respuesta de
un público pasional (como siempre) que hizo los coros e incluso llegó a tapar
al propio Anderson o tarareó alguno de los riffs de la guitarra de Richard
Oakes. Claro está que este fue el mejor cierre, insisto muy decadentemente
exclusivo, para un Pepsi Music mal organizado y con más anécdotas acerca de su
organización que de los momentos rockeros.
De aquel primer disco The London Suede (1993) hasta la
actualidad pareciera que el sonido se hubiese mantenido protegido de la
corrosión del tiempo con una voz fantástica que supo soportar los desgarramientos
de temas como “She”, “We are the pigs”, “The Drowners” o “So young”, momento en
el que Vorterix se convirtió en una gran caldera de nostalgia. De esta forma,
Suede brindó una performance equilibrada entre la distorsión de su guitarra que
tuvo un sonido fiel excelente a cada canción y los teclados de Neil Codling que
facilitaron la fuga de los sentidos en un climax de éxtasis.
Para dar fin a una hora de gran intensidad, "The Beatiful
Ones" generó el momento de gran explosión en el que el público sostuvo los coros
como agradecimiento y reclamo para que la banda retornara en los bises y se
despidiera con elegante suavidad: “My Dark Star” y “Saturday Night” que cierra
el disco Coming up (1997), ideal para un lunes a la noche con delay.
Fotos: Rolling Stone
Fotos: Rolling Stone

