Demasiada
incertidumbre para una primera jornada del Pepsi Music donde las mujeres
tomaron la noche de Costanera Sur y rockearon ante una tibia concurrencia de
público. Claro está que con Kasabian dado de baja del festival por la enfermedad
de su guitarrista Serge Pizzorno, Garbage y Gossip fueron los momentos más
aclamados por un público que decidido a bailar mitigó contra los fantasmas del
pungueo fruto de una organización desastrosa.
La opción
siempre fue pasarla bien y pocas bandas a mi entender dieron lo mejor de sí y
de su propuesta innovadora como fue el caso de la primer presentación en el
país de la banda inglesa The Maccabees, quienes desde el escenario 2 dieron el
sonido británico y la prepotencia rockera que la tarde precisaba ante una
temperatura que invitaba a juntarse más. Por ello, los británicos
repasaron sus discos Colour it in
(2007), Wall of arms (2009), Given to the wild (2011) y Pelican (2012) coqueteando con momentos
experimentales que se trenzaban con algunos riffs potentes de tinte indie como Arctic
Monkeys y Franz Ferdinand. Sin ninguna dudas fue el mejor comienzo.
La opción en otro escenario de escuchar a Best Coast
requería apagar la efervescencia de participar de un festival para disfrutar
con calma un repertorio de canciones con cierto riesgo de pecado de rock para
desear con intensidad que la noche vaya cayendo y que Garbage asome en el
escenario. Pero no, Gossip irrumpió en la previa para deleitar con un
repertorio funk y una cantante carismática con un registro fantástico.
Al fin, las flores llevaron a una primavera en una noche
fresca y siniestra cuando Shirley Manson se presentó en la línea de fuego y la
banda explotó con “Supervixen”. Y a lo largo de la performance que la banda brindó uno puede reconocer porque alguna vez Garbage entró a la vida de uno y se afirma en cada uno de sus hits: "Stupid girl", "I think i`m paranoid", "Push it", la maravillosa "Only happy when it rains", "Cherry lips".
De muy buen humor, Shirley Manson expresó su cariño hacia el público y su pesar por no haber venido antes como así también recordó que escuchó hablar por primera vez de Argentina a partir de la canción "Don`t cry for me Argentina" de la interpretó algunos versos. Otro de los ovacionados de la banda fue el baterista Butch Vig, quien fue productor de Nevermind, obra maestra de Nirvana.
Kasabian nos hizo esperar y Garbage dio el primer golpe, aquel con el que placidamente noqueó.



