20 de octubre de 2012

Fito Paez en el Planetario: ese hombre insistentemente osado

Esta nueva osadía de Fito Paez trae como una medalla más a su carrera la perfecta interpretación de su disco más exitoso en el marco de un show prometedor bajo el nombre de “20 años después del amor”. Recurso genuino y rentable que muchas bandas y artistas están llevando adelante en este limbo de confusión que presenta la industria de la música. Por ello, para este rosarino de casi 50 años fue todo un desafío desempolvar alguna de esas melodías de principios de los noventa para revivir esa magia y agregarle algún toque de emoción a la magnífica noche primaveral en el Planetario de la city porteña.
La capacidad del predio se colmó de unas 20 mil personas en el cierre de este ciclo “Free Music” de una empresa de telefonía de celular donde Fito Paez no sólo se dio el gusto de repasar sus grandes canciones sino que contó con la participación de grandes artistas de nuestra escena rockera. Desde la neblina artificial para acompañar la apertura sombría de “El amor después del amor” que va tomando tono con el ambiente de fiesta y levantar con la fantástica voz de la colombiana Adriana Ferrer que reemplazó los coros de Claudia Puyó, para contener la misma calidad musical y además una cuota de seducción con sus continuos movimientos de baile.
Páez desplegó lo mejor de su música acompañado por su grupo compuesto por Diego Olivero (piano y voz), Juan Absatz (teclado y voces), Dizzy (guitarras), Mariano Otero (bajo) y Gastón Baremberg (batería) a quienes se les sumaron Fabiana Cantilo y Celeste Carballo en “Dos días en la vida” y también sumar momentos visceralmente emotivos: “Es muy emocionante anunciarles que, por primera vez, el Flaco y yo vamos a cantar ´Pétalo de sal´ juntos en Buenos Aires”, avisó el rosarino para conmovernos con un dúo en conjunto con la parte de Luis Alberto Spinetta al utilizar la pista de la grabación del disco.
Y todo es más bello cuando la nostalgia se hace presente, se dibuja en el aire generando un sentimiento de comunión de todos aquellos que nos encontrábamos pero también atentos a cualquier maniobra sutil que Páez pudiera utilizar. Tarde, caímos todos y fuimos presos de sus comentarios por momentos demagógicos (amor por Baires y excusas para interpretar algunas canciones, entre otras golosinas) y por momentos interesantes cuando evocaba personas o situaciones que inspiraron algunas de sus canciones.
Luego de un triunfal cierre con "A rodar mi vida" en el que todos los presentes revolean una prenda para desatar la euforia que el rosarino encendió durante un recorrido interesante e intenso del disco más vendido del rock nacional. Fin de la primera parte.
A su regreso, Fito incursionó suavemente en su batería de hits con un pequeño popurri a modo de "piano man". "El diablo en tu corazón", "11 y 6", "Al lado del camino" y el explosivo final con participación de Charly García en "Ciudad de pobres corazones", entre otras grandes obras del músico rosarino que se despidió con gran afecto: "Chau, Buenos Aires, qué linda que sos". 


Fotos y videos: Télam