3 de octubre de 2013

Peter Hook en Vorterix: un mito mancuniano en Buenos Aires

Peter Hook and The Light se presentó ayer en el ostentoso Teatro Vorterix ante una audiencia que colmó la capacidad del lugar y se obligó a quebrar la rigidez de la agobiante y alienada rutina para bucear en los fraseos del bajo de una de las personalidades fundamentales que conforma el ADN de la música de Manchester.

Ante todo, cabe resaltar que hubo una pequeña confusión en los horarios de comienzo del show: por un lado, el sitio web del artista anunciaba su comienzo a las 20, mientras que, en la entrada, se anunciaba a las 21. Por ello, para sorpresa de todos los que habían llegado temprano, alrededor de las 20.15, salió al escenario una figura imponente y rústica, pilar de dos bandas fundamentales en la música británica y en la corriente conocida como postpunk: New Order y Joy Division. Imposible no recordar que la última vez que había pisado el suelo argentino había sido junto a otro grande como Bernard Sumner, compañero de la música y de la vida.
La propuesta del inglés era bastante prometedora, ya que, en lugar de contentar con los hits de toda su carrera, decidió ahondar en tres discos fundamentales: por un lado, Unknown Pleasures (1979), de Joy División; por el otro, Movement (1981) y Power, Corruption & Lies (1983), de New Order. Es entonces que, ante apenas un tercio de la capacidad de Vorterix, Hook largó con un primer set de 30 minutos en los que transportó a sus afortunados testigos a los sonidos desoladores de finales de los setenta y principios de los ochenta al comenzar con “Atrocity exhibition”, “No love lost” (del primer EP de la banda, llamado An ideal for living (1977)) para continuar con “Disorder” dentro de la línea del primer disco de Joy División, sin dejar de lado algunas piezas perdidas como Digital. El puñado de personas que había madrugado para conseguir un lugar más cercano a este gladiador expresaba exaltación plena; asimismo, podía observarse cierta desolación en otros rostros que recién llegados no lograban comprender esta situación.
¿Era una prueba de sonido? ¿Un regalo de Ian Curtis desde la eternidad? Algunos llenaban sus corazones de ese sonido empapado de las esquirlas que dejó la explosión del punk y, durante un lapso breve, las paredes de Vorterix empezaron a tomar las escamas del mítico The Haçienda.
Cerca de las 21, llegó el primer intervalo obligado para transformar la atmósfera y predisponerse al el trance inductivo de los primeros sonidos de la etapa de New Order. Reapareció Hook y, a modo de bisagra, comenzó a sonar Ceremony (tema inédito de la época de Joy División que fue editado luego por New Order) para continuar de manera prolífica el repaso por el disco Movement, interpretado en su totalidad a lo largo de los siguientes cincuenta minutos para mantener sin reposo a un Teatro Vorterix repleto, en estado latente de cierta calma y éxtasis.
Sin embargo, por lo bajo, se escucharon rugidos que pedían más de “Joy Division!” y si bien Hook se mostró comprensivo con la situación confusa de horarios, resultaba complejo desarticular este proceso que implicó recorrer, en una exhaustiva profundidad, las atmósferas trazadas por los sonidos de estas dos joyas primeras de New Order.
Los ánimos encontraban relax y tendían a convertirse en líneas flexibles que se sometían a la figura activa e impactante del ex Joy Division, quien disparó sus clásicos fraseos de bajo para convertir esa desolación y desesperanza de las líricas y de sus gritos en un espacio liberador. Una instancia de íntima comunión con el público potenciada también por la fuerza de su grupo The Light, conformada por: David Potts en guitarra, Andy Poole en teclados y programación, Paul Kehoe en batería y Jack Bates en el bajo, que funcionó como un pulmón para Hooky a lo largo de su agotadora entrega a la devoción de nuestros oídos.
Luego del segundo intervalo, la banda comenzó a evocar Power, Corruption & Lies, en el cual podían encontrarse los sonidos y sensaciones más rave de New Order, y eso potenció el espíritu del público que empezaba a emerger de un pantano de quietud para su transformación definitiva en bestia eufórica con temas como “Everything’s gone green”. “The Village” o “586”. El grueso de la gente tradujo ese frenesí en baile contínuo mientras sonaba “The Beach”, pieza instrumental que cierra el disco.
Muy agradecido con la respuesta del público, este mancuniano despachó su carga pesada en dos clásicos de New Order: “Temptation” y “Blue Monday” para desatar el descontrol final con “Love will tear us apart”, de Joy Division. En poco más de dos horas y media, Hook demostró con calidad y entrega su gran capacidad de evocar un lustro de intensa carga musical para estampar un sello inigualable en la música de Manchester.


Setlist
Joy Division set
Atrocity exhibition
No love lost
Digital
Disorder
Heart and soul
Dead souls
New dawn fades
Shadowsplay

Movement set
Ceremony
Procession
Dreams never end
Truth
Senses
Chosen time
ICB
The him
Doubts even here
Denial
Cries and whispers
Everything’s gone green

Power, corruption & lies set
Age of consent
We all stand
The village
586
Your silent face
Ultraviolence
Ecstasy
Leave me alone
The beach

Encores
Temptation (New Order)
Blue Monday (New Order)

Love will tear us apart (Joy Division)