8 de diciembre de 2012

Rick Wakeman en Argentina: pasajes oníricos de amor y desencuentro

Un espectáculo sin demasiadas sorpresas pareció ser la expectativa que uno podría tener de la performance de Rick Wakeman en el Gran Rex para interpretar en dos fechas dos de sus mejores trabajos a lo largo de su carrera: Journey to the centre of the Earth y The Six Wives of Henry VIII. Para lo cual será interesante bucear en su segundo trabajo y una puesta en escena discreta pero en la que el mismísimo ex tecladista de Yes lustra su propio bronce, bien merecido.
En otro de sus grandes periplos por el continente, Wakeman se cobijó nuevamente en nuestra tierras para no sólo sentir el calor y afecto que el público argentino tiene hacia su obra y a la banda donde supo lucir su talento; sino también para poder apostar a un revival de uno de sus mejores discos de su carrera en los que aborda conceptualmente las historias de las diferentes esposas del Rey Enrique VIII de Inglaterra: Catalina de Aragón, Jane Seymour, Ana Bolena, Ana de Cleves, Catalina Howard y Catalina Parr. Para ello, contó con el respaldo de una importante orquesta de 50 músicos y un grupo de 10 coreutas que acercaron las diferentes piezas de este álbum a una fidelidad fascinante y sublime.
El ex Yes se ubicó dentro de su nave en forma de pentágono cerrada por sus diferentes teclados que van dando forma a escenarios y atmósferas de la vida del rey inglés y si bien cayó en una obvia y guionada performance, supo dar un plus a su puesta en escena con la propuesta de diferentes piezas como una "intro" a las seis esposas, un track perdido o nunca agregado al disco que el mismo Rick Wakeman llamó “Henry VIII, Defender of Faith” (“Enrique VIII, el Defensor de la Fe”) y una última novedad en la que intentó juntar a todas las esposas concluir con la evocación de su fantástico disco que lanzó allá en 1973.
Con algunas frases breve y con buen sentido de humor, Wakeman agregaba alguna explicación para introducir a cada una de las esposas de Enrique VIII y mostrar piedad a las plegarias del público en los bises y regalar una versión a cargo de Ashley Holt, algo desprolija, de “Starship Trooper” del disco The Yes Album, casualmente el anterior a su inserción en la mítica banda del rock sinfónico.