El perfume de Madchester podía sentirse desde la llegada al
Anfiteatro de Puerto Madero donde hordas de jóvenes, claramente amantes de la
música británica de los 80 en adelante, asistieron con efusividad a celebrar la
segunda visita al país de Happy Mondays pero esta vez con la formación
original. La ansiedad previa a la presentación de estos oriundos de Manchester
se pudo catalizar con las presentaciones de We have band y Wild Beasts para
calentar el ambiente de otro Movistar Free Music.
Nostálgicos y otros no tanto, quizás motivados por el
excelente film 24 hours party people de Michael Winterbottom que muestra el
desarrollo de la escena rock y rave de Manchester desde finales de los 70 y
principio de los 80. Happy Mondays es una pieza fundamental de todo ese movimiento
que agrupó a una generación de jóvenes post revolución punk con ingredientes
electrónicos de la música dance. Cabe destacar también a bandas como Joy
Division luego New Order (tras el suicidio de Ian Curtis) y Stone Roses con Ian
Brown a la cabeza para motivar un escenario diferente en el norte inglés que
tuvo su epicentro en la disco The Hacienda a cargo del mítico Tony Wilson.
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| Foto: Revista Rolling Stone |
Pasaron décadas para poder encontrar una formación que
atravesó realmente la fisura y experimentación narcótica y que, seguramente,
sea 24 hours party people (su canción que da nombre a la película) uno de los himnos
no sólo de la banda sino de esa tribu juvenil inglesa. Se respiró una fiesta interminable que se desató
pasadas las 21 horas cuando Mark “Bez” Berry
ícono audaz de la banda, presentador, agitador, bailarín, multintrumentista,
etc, etc, se apoderó del escenario para abrir paso a Happy Mondays en un
eufórico inglés de acento mancuniano. La banda puso toda la carne en el asador
sin mezquinar en ningún momento y encender el fuego del público con "Loose Fit" para entrar en un trance con el coqueteo de la percusión y la guitarra de Mark
Day.
Shaun Ryder, de lentes oscuros, con su habitual calma y lejos de aquellas épocas revoltosas, pudo desempolvar con calidad cada una de las canciones de un repertorio que se centró en el disco que les dio mayor popularidad Pills 'n' Thills
and Bellyaches de 1990, producido por Paul Oakenfold y Steve Osborne. Claramente, se
puede apreciar el brillo de la banda en cada uno de los temas que componen la
placa y que seguramente mejor le sientan a Bez para desplegar su baile frenético, revolver la pasividad del público y convertirla en una marea rabiosa. Figura
indiscutible de la banda, del movimiento de Madchester, las pastillas y el
baile, este personaje mediático de Inglaterra no olvida lo que mejor sabe hacer
y delinea las melodías de la banda que juegan a la insinuación, a la
experimentación y la rave. Rowetta, cual amazona afro y con una figura
impresionante a pesar de sus años, marcó la diferencia con su prodigiosa voz en
los coros levantando la tenue voz de Ryder y brindando un groove maravilloso,
momentos que uno desea que sean eternos.
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| Foto: Revista Rolling Stone |
Y el clima fue más parecido a un escenario inglés con una
leve llovizna que no molestó en ningún momento y que fue olvidada en el
recorrido que estos muchachos desplegaron con "Kinky Afro", "Donovan", "God’s cops", "Rave on", "Holiday", entre otros. El gran hit de la banda, "Step on", marcó el comienzo de una despedida, ilusión que nadie esperó y que resultó una explosión en los sentidos con cada gruñido de la guitarra, la euforia lisérgica de la segunda y última aparición de Bez. Ahí el públicó simuló entender que esto era interminable, con justa razón. Una vez más -tal como ocurrió el año pasado con Inspiral Carpets- Madchester y su frenesí ochentoso estuvieron un poco más cerca de estas pampas del sur.

