8 de mayo de 2012

Crosby, Stills and Nash en Argentina: lo que el tiempo nos dejó


¿Será acaso un milagro lo ocurrido en el Luna Park? Resulta un tanto complicado poder explicar las sensaciones que circulan en la atmósfera del estadio ante la ansiedad de que estas tres leyendas vivientes pisen el escenario para invitar, a una gran mayoría del público, a la evocación de grandes momentos de una juventud, actor fundamental en esa época dorada de la música contemporánea. Por ello, es que arrastrado por esta marea de expectativas, se pudo sentir un aura especial que rodeó los relatos de un grupo de jóvenes que alguna vez se animaron a tratar la problemáticas de la generación “Woodstock”.

Tres hombres sexagenarios dicen ser David Crosby (proveniente de The Byrds, esos que colaboraron en la obra beatle), Stephen Stills (proveniente de Buffalo Springfield) y el británico Graham Nash (de TheHollies) que sorprendieron por su pureza y humildad en la interpretación de maravillosas canciones de tinte folk, rockanroleras y bluseras ante unas 20 mil personas con edades desde los veintipico hasta casi los 70 años. Y es claro que la magia no se extingue por los años ni siquiera por el leve deterioro de la voz de Stills, quien supo compensar con una misión difícil que fue la de dominar, disciplinar pero a la vez hacer rabiar a su guitarra. Furia incontenible, con lentes o sin lentes, el exBuffalo Springfield despachó con lo mejor de su habilidad para no sólo revolver la vísceras de cada uno de los presentes sino también sedar los oídos y saciar esa sed de rock.   
Unas melodías fantásticas y de ensueño propuestas por las diferentes canciones y composiciones de estas tres leyendas del rock (sin olvidar a Neil Young) que supieron distribuir la tareas para lograr un espectáculo impactante que dio inicio con “Carry On” y apelar a la atención de nuestra sensibilidad para relajarnos en el trabajo armonioso de estas tres voces. No cabe dudas de este lago e influencia en algunos oyentes que asistieron como Charly García, Nito Mestre y Leon Gieco, entre otros grandes músicos locales, quienes se sumaron a la euforia generada por la interpretación de clásicos de la banda como “Wooden Ships”, la blusera “Almost cut my hair”, “Our house”, “Teach your children”, “Long time gone”, a los que sumaron temas propios de Nash como “In your name” o “Military Madness” y algunos covers de Buffalo Springfield como “Bluebird”.

Se pudo apreciar de manera tan viva el sonido folk de la costa oeste, cuna y auge del movimiento hippie, momento culmine cuando estos integrantes de grandes bandas de los sesenta empatizaron y formaron el primer “Supergrupo” de la historia del rock o al menos de la cultura musical de los jóvenes de aquel entonces. Claro está que al segundo disco de Crosby, Stills and Nash, se suma la figura de Neil Young quien ya había formado parte de Buffalo Springfield y producen su gran obra maestra Deja Vu. En tanto, hoy el trío se encuentra respaldado por grandes talentos musicales como Todd Caldwell (órgano), Steve Distanislao (batería), Shane Fontayne (guitarra), Kevin McCormick (bajo) y James Raymond (teclados).

Parte de la generación de Woodstock, el trío formó parte del line up de artistas que desfilaron y conformaron un acontecimiento histórico, una cachetada generacional en una coyuntura mundial rodeada de tufillo bélico contra los rusos y abuso desproporcionado en Vietnam. Crosby, Stills and Nash lograron mantener viva esa mística epocal durante estas cuatro décadas, esparciendo su mensaje de paz y desarrollando conceptos prolijos musicales integrando diferentes vertientes (blues, folk, rock and roll) que condimentaron lo que se conoce como rock.
Por eso, vale la pena mencionar y destacar su presencia a pesar de que el Luna Park haya mostrado algunos huecos grandes, estos mismos que la música del trío no sólo tapó sino que sembró su mensaje, climatizó el espacio en un gran paisaje armonioso para descansar los nervios de este andar por la vida. No se iban más, el público los pidió para que se queden. Tras dos horas y media de recital, Crosby, Stills and Nash ofrecieron sólo una más para regresar a casa tranquilos y se despidieron con "Suite: Judy Blue Eyes”. El milagro ya estaba hecho.