5 de abril de 2012

MGMT en Argentina: complejidad de colores sonoros (pavimentan el paso de la bestia)


Quizás este haya sido uno de los recitales más esperados por el público rockero argentino ya que la presencia de bandas de semejante talla y trayectoria como Foo Fighters no existen girando hoy por hoy en nuestro planeta. Quilmes Rock nuevamente y clásico de cada año vistió a River con lo más interesante de la escena internacional para disfrutar durante tres noches de puro rock (dos internacionales y una nacional). Aquí se explicará el primer episodio que conformó una experiencia de cuadros sonoros que mantuvo expentantes a todos aquellos que fueron desde temprano al estadio.

Desde afuera del estadio se pudo escuchar la primer presentación, bien tempranito, de la banda liderada por Ciro Pertusi: Jauría. Con una media hora conformó a los primeros ingresantes que fueron hostigados hasta el cansancio por el sol de una tarde húmeda. Sin embargo, la oferta exótica era apreciar la figura femenina de Joan Jett que con sus Blackhearts salió a exprimir sus quince minutos de performance y agotar los oídos con extasis de sus grandes canciones de los 80 como “I love Rock and roll” o “Crimson and clover”, entre otros. Sí, con 53 años esta mujer demostró calidad y que sabe rockear para demostrarle a la pendejada que se apostaba que la música no queda reducida a una cuestión etaria.
Lo interesante fue encontrar a dos señoritas que afirmaron asistir por Joan Jett y conformar de manera espontánea dos aliadas para encarar la insurrección de los olvidados de la popular, quienes recibieron respuestas improvisadas de organizadores que no supieron actuar por la magra venta de entradas. Un público preparado y expectante para conciertos de primer nivel, no así los organizadores locales que proponen una carnicería de precios cuando sacan las entradas a la venta. Por ello, curtíos con sus posgrados en mercadotecnia y todo.
En River, empezaron a desconfigurarse los colores para teñirse en tintes sombríos con la presencia de la banda del Chino Moreno (voz de Deftones): Crosses, quienes supieron irrumpir el clima de tarde soleada para desgarrarnos con las demoledoras y oscuras programaciones y el juego sarcástico y agresivo que desataron los dos bateristas y su guitarrista Shaun Lopez (ex Far)  Séptima presentación de su carrera y primera en Argentina, Crosses supo atravesar las complejidades de no ser una banda de cierre y tocar en un horario donde el público era muy reducido. Sombríamente fantásticos.
Como contracara y para diluir la fuerte densidad del ambiente por las melodías de la banda anterior, las pinturas se tornaron más amables a los presentes y se fundieron en un folk canadiense de tinte indie de la mano de Band of Horses. Con algunas melodías empalagosas y una presencia un poco naive, los canadienses endulzaron el oído repasando su trayectoria de menos de diez años expresada en discos como Everything all the time (2004), Cease to begin (2007) y su último Infinite arms (2010) que predominó con temas como “Islands on the Coast”, “The General Specific” y “Is There a Ghost” para cerrar con su clásico “The Funeral”, de su primera placa. Muy buena recepción en el público que se apostaba para esperar los platos fuertes de la jornada contemplando a un cantante Ben Bridwell que se mostró sencillo y profundo en sus interpretaciones que tuvieron sus picos más altos con la destreza del tecladista Tyler Ramsey.
Pasadas las 19 horas, el sol bajó y empieza a bajar un poco la temperatura lo cual fue un gran alivio para quienes nos encontrábamos apostados en la platea San Martín luego de una tarde de bronceado. Con algunos seguidores que se hicieron sentir en el estadio, MGMT hizo su aparición en el escenario para comenzar de manera sobria con la acústica “Pieces of What”, generar confusión y reventar con “Time to pretend”, quizás un himno para esta generación post 2000. Con una propuesta estética en las pantallas donde no se visualizó a la banda (salvo unos instantes) unos videos que coqueteaban entre la estética pop art y psicodélica se complementó con el sonido innovador y creativo que esta agrupación de la costa oeste norteamericana lanzó hace unos años con un primer disco que superó todas las expectativos y los coronó como la gran promesa. Sin embargo, muy astutos supieron bajar las velocidades que generan tanta vertiginosidad y tanta fiebre para concentrarse en una placa mucho más brillante: Congratulations (2010).
Claro, la bomba de hits que propone su primer álbum Oracular Spectacular conmovió hasta al más escéptico en el estadio disfrutando de versiones prolijas y refinadas de “Kids”, “Electric Feel”, las flasheras “Of moons, birds & monsters” y “Weekend wars”. Los chicos de MGMT no tienen demasiada onda en el escenario y seguramente exista alguna fobia a shows en espacios tan abiertos como River porque entiendo que se diluye demasiado un trabajo de laboratorio tan excéntrico y exquisito para oídos entrenados y que solicita calma en su frución, activar las percepciones, viajar… huir del estadio.
El público se mantuvo impaciente en el último tramo del recital y desde el escenario se percibió que su tiempo se agotaba: algunos oídos habían caído en las redes de la intolerancia. MGMT con su calma habitual y desesperante cumplió con brindar un par de canciones más y retirarse rápido. Un desacierto de quienes armaron el line-up -experiencia repetida en otros festivales-, ya que fue demasiado elevada la fuga perceptiva propuesta por sus mentores Ben Goldwasser y Andrew Van Wyngarden.

Sólo quedaba esperar que suelten a la bestia.

Continuará en breve…


Fotos: Vorterix Rock y Rollingstone.com.ar