Un 23 de septiembre de 1991 salió al mundo Scremadelica y demostró que el rock podía abrirse en tantas pestañas posibles logrando fusionarse con estilos diferentes. Una formula que Primal Scream no repitió sino que siempre intentó romper los esquemas musicales para conformar una fuerza musical multifacética que se mantiene viva desde hace más de 25 años y que derrocha creatividad, carisma, delirio desde los escenarios.
Primal Scream, emblema del indie inglés pero originario de Escocia, hizo arribo ayer al Pepsi Music 2011 conmemorando la salida del disco más innovador que tuvieron como celebrado por la prensa especializada de todo el mundo. La performance de la banda fue impecable evocando cada sonido, cada frecuencia, cada sensación calcada del propio disco e invitando a los presentes a un viaje o un gran “orgasmo masivo” como el propio líder y voz Bobby Gillespie sugirió.
La poca respuesta del público más cercano al escenario quedó plasmada en el silencio que quedó luego de la invitación de Gillespie a corear la fantástica “Come together”, tema cúlmine e himno del disco, que fugazmente pasó al tronar de una batería arrolladora que dió paso a “Country Girl” (“una que sepamos todos”, quizás) del disco Riot City blues. Sin embargo, en un intento de aunar una mayor empatía con el público porteño, Primal Scream dió finalizado el show con dos temas potentes del disco Give out but don’t give up: "Jailbird" y la stoniana "Rocks".
No obstante, el cierre fue a cargo de Snow Patrol que mantuvo una performance prolija, suave y sentimental a cargo de los comentarios simpáticos de su cantante Gary Lightbody, quien dialogó en varias oportunidades con el público obteniendo un sórdido grito de la tribuna femenina. Los irlandeses también se dieron el gusto de adelantar un nuevo tema del próximo disco que saldrá a final de este año llamado “Fallen Empires”, privilegio que los argentinos tuvimos de disfrutarlo antes que todo el continente, según su cantante.
En líneas generales, Snow Patrol desplegó su gran potencial para hacer canciones de la misma línea que Coldplay (más masculinas) y de manera inteligente quebrar esa monotonía que tuvo la mayoría del repertorio, a excepción del final cuyo cierre explosivo fue con “Just say yes”, con ciertas intervenciones rítmicas que daban lucha a tanta nieve en esta temprana primavera.


