
La mixtura de tribus rockeras que puede ofrecer (o no) este
tipo de festival nos muestra un panorama ciertamente insípido, ya que de por sí
las diferentes individualidades quedan algo diluidas en la inmensidad del gran
circo. Al margen de la purpurina, más lona de la empresa y karaoke con Tan Biónica, Jane’s Addiction se hizo presente una vez más en los escenarios porteños para
sostener su poderío sonoro basado en la perfecta convergencia de cuatro músicos
bestiales, condimentado por el exotismo de dos ninfas que sedujeron los ojos durante el show.

