25 de julio de 2013

Muestra fotográfica de John Lennon en sus años neoyorquinos

Alrededor de la semana del 20 de junio se realizó en el Centro Cultural Recoleta un evento, ya posicionado, conocido como el Festival Ciudad Emergente. Entre las novedades más interesantes y más poderosas se pudo apreciar una muestra de fotos del Bob Gruen, fotógrafo personal de John Lennon en la época que el ex beatle vivió en Nueva York hasta su fin.

Al margen de la cantidad de personas que convergieron en la muestra partir de una relación fetichista de posesión y exhibición del "yo estuve", fue interesante poder evocar un período muy activo de Lennon en el que no sólo mantuvo una fuerte acción política sino que además pudo nutrir importantes lazos con grandes artistas contemporáneos, hoy referentes también en la historia del rock.
Sin ser demasiado pomposo ni curador, las imágenes hablan por sí mismas y colorean la década del setenta de uno de los grandes músicos del siglo XX. Acompañado de Yoko Ono, gran musa inspiradora y fuente de energía del propio ex beatle. Muy lejos de las opiniones peyorativas y fundamentadas en un fanatismo sin sentido, Ono no sólo fue la persona que le dio su segundo hijo, Sean, sino que funcionó como canal de desarrollo de la propia personalidad de Lennon sea la faceta artística como política.
A continuación tomaré un pequeño relato de Bob Gruen quien se refirió a su primer encuentro con Lennon: 

"No conocía a John personalmente cuando se mudó a Banck Street una calle de mi barrio, Greenwich Village. Pero, como el resto de Nueva York, supe que había llegado.
La primera vez que ví a John y Yoko fue en el Apollo Theater. Se presentaban en una velada a beneficio de las familias de las víctimas del motín de la cárcel de Attica.
Cuando bajaron del escenario, una pequeña multitud los rodeó, la mayoría eran fans que daban su cámara a alguien, separaban cerca de John y Yoko y pedían que les sacaran una foto. John bromeó con el grupo: "Siempre nos sacan fotos pero ¿qué pasa con esas fotografías? Nosotros nunca las vemos".
Eso me dio la oportunidad para responder: "Vivo a la vuelta de tu casa, voy a mostrarte mis fotografías". "¿Vives a la vuelta?", dijo. "Bueno entonces tíralas bajo la puerta". Esa fue la primera vez que hablé con John, y me deslumbró lo natural y casual de la charla. Unos días más tarde, me encaminé a lo John y Yoko".