15 de junio de 2013

Beady Eye: BE

Tras una larga vigilia ante promesas truncas y varios dichos y entredichos sobre una futura reunión de Oasis, el 10 de junio pasado, salió a la luz el flamante disco BE, segundo trabajo de Beady Eye en estos cuatro años de vida, que viene promocionándose hace unos meses mediante dos cortes de difusión: “Flick of the finger” y “Second bite for the Apple”, que insinuaban, entre líneas, un giro de timón por parte de la banda liderada por Liam Gallagher.

Los ingleses intentaron profundizar la propuesta de su primer disco Different gear, still speeding (2011) saliendo un poco de ese revival mod para adentrarse a escenarios un poco más experimentales, romper un poco con la canción y suscitar una especie de viaje en ciertos lapsos de las melodías. No obstante, no pierde fuerza e impacto la apertura triunfal de “Flick of the finger”, de lírica reflexiva y que nos eleva a través de los vientos que se conjugan con una base persistente,  similar en “Mucky fingers” del disco Don`t believe the truth de Oasis. Aquí se dilucida una intención superadora de BE para romper esos esquemas simples pero eficaces, respecto del primer disco, a partir de una mirada un poco más madura y prolífica en las composiciones: “Soul Love” continúa la marcha con cautela y paso sombrío para inducirnos a un territorio beatle y, de pronto, soltarnos la mano en esos espacios liberados al sonido “trippy” de los teclados.
Un camino similar transita la canción “Don´t brother me”, la cual esconde connotaciones a la relación con su hermano Noel y hace un guiño a la esfera beatle (específicamente, al tema “Don’t bother me) jugando con su pronunciación. Sin embargo, más allá de la polvareda por la polémica, en esta canción se desdoblan ciertos aires melancólicos concatenados con la ternura de la voz de Liam para teñirse de cierta psicodelia, en un juego de sonidos con una guitarra que, emulando una cítara, nos dispara a un estado intenso e infinito.
Sin dudas, una de las propuestas o novedades que trajo esta segunda apuesta de los ex Oasis fue la utilización constante del recurso del brass, lo cual constituyó uno de los aportes más sabios para envolver, con cierta solemnidad, sus canciones y no alejarlas nunca de la clásica composición del rock inglés de los sesenta, encontrada también en varias obras de The Kinks o en el “The Satanic Majesties…” de The Rolling Stones, por citar algunos casos.
En esta misma línea, cabe destacar a “Shine a light” como una de las piezas más fascinantes y sublimes del disco; una melodía que seduce el oído desde el segundo cero con un arreglo de violín y piano y que marca un condimento interesante e hipnótico. De pronto, irrumpe una furiosa acústica que se dirime el protagonismo con el juego de voces conformado por Gallagher, Bell y Asher. La participación de todos los integrantes pasa a ser un aspecto notorio en el disco en el cual, por fuera de la autoridad de Liam, tanto Andy como Gem fueron tomando mayor posicionamiento en los destinos artísticos de la banda.
Este barco llamado Beady Eye eligió tomar una dirección calma, pero arriesgada, dentro de las aguas turbulentas y deliciosas de la psicodelia y así también poner un paño de paz a sus melodías. Por ello, en canciones como “Face the crowd”( quizás, un guiño al disco The Face in the crowd (1979) de la banda mod The Merton Parkas) o “Just saying”, pueden ser consideradas como las más fuertes o potentes.
En tanto, el arte de tapa, realizado por Trevor Jackson en colaboración con el fotógrafo Harry Peccinotti, ancla este tipo de referencias descriptas y las encalla en el sendero de lo más “arty” que Liam puede brindarnos desde lo más hondo de sus entrañas. Este detalle ha sido mal interpretado por algunos sectores conservadores que censuraron la tapa del álbum, debido a que, en el torso descubierto de la modelo y esposa de Peccinotti, la mirada se detuvo en la aparición “agresiva” de un pezón. Hipocresía, al fin, pues no hay ningún tipo de referencia a la sensualidad y cosificación de la mujer. Por el contrario, una instancia trascendental del ser y de la banda misma en un viaje hacia sus canciones nos propone un renacer a su ocaso en “Start anew”: “Tenemos todo el mundo en nuestras manos/ Aprovechemos la oportunidad y empecemos de nuevo/ Vos y yo”.
Bonus track
La edición deluxe de BE trae cuatro canciones más que se orientan a la misma tendencia psicodélica de toda la obra en su conjunto. Sin embargo, por momentos, parecen guardar una impronta mucho más arriesgada, como en “Dreaming of some space”, una invitación a sumergirse a las aguas recorridas por el submarino amarillo para encontrarse con el espíritu de Lennon en “The World’s not set in Stone” y en las dos piezas dulces y conmovedoras “Back after the break” y “Off at the next exit”. Cuatro perlas por las que vale la pena acceder a esta edición de lujo.
Sin embargo, no todo está dicho y, dada la exigencia y la recepción del mercado japonés, se editó una versión que suma dos temas más: la sobria y relajada “Girls in uniform” y “Evil eye”, cierre inmejorable de gran caudal melódico en clave beat.
El flamante BE es un disco muy diferente, reflexivo y opuesto a la euforia que puede encontrarse en Different gear, still speeding (2011), al inducir al oyente a sonidos familiares y conocidos en discos de Oasis como Heathen Chemistry(2002) o Don´t believe the truth (2005). No obstante, puede identificarse también un cambio de mentalidad en todos los integrantes al encontrar a un Liam que deja de ser “Our kid” para ser “The new chief”.

Nota publicada en revista ULTRABRIT # 4